Guía de compras de procesadores 2020

Tabla de Contenidos

Para poder elegir el procesador que más nos interese vamos a comenzar comprendiendo el significado de algunos datos y especificaciones técnicas que nos proporcionan los fabricantes de procesadores, tanto Intel como AMD, para a partir de ellos decidir cuál será nuestra mejor opción de compra.

Datos Técnicos a considerar.

Básicamente para estimar el rendimiento y la idoneidad de una CPU tendremos en cuenta tres factores principales a los que añadiremos otros datos complementarios que nos den una visión completa del procesador que vamos a elegir:

• La frecuencia de reloj
• Las IPCs o Instrucciones por ciclo de reloj que puede procesar
• La cantidad de núcleos del procesador

Frecuencia de Reloj.

Por frecuencia de reloj de una CPU entendemos el número de ciclos por segundo puede ejecutar, su unidad de medida es el gigahercio (GHz), y equivale a mil millones de pulsos por segundo.
Si consideramos la frecuencia o velocidad de reloj como un indicador de la rapidez con que una CPU puede procesar datos. A una mayor frecuencia obtendremos un mejor rendimiento en tareas comunes, y esta mejoría se aprecia considerablemente cuando se ejecutan procesos de un solo hilo.

Las CPUs que tenemos actualmente en el mercado disponen de un rango de velocidades de reloj, que va desde la frecuencia de reloj «base» o mínima hasta la velocidad «turbo» o máxima. De manera que cuando el procesador se vea sometido a una tarea exigente, pueda aumentar, de forma temporal, su velocidad de reloj para ejecutar dichos procesos. Hay que tener en cuenta que ese aumento de la frecuencia de reloj va a suponer un aumento de temperatura del procesador y por tanto un sobrecalentamiento peligroso, si esto se produce, los procesadores se defenderán «acelerando» a una frecuencia más baja para contrarrestar el problema. También un disipador de CPU de mayor calidad ayudará a mantener el procesador dentro de un rango de temperaturas más adecuadas lo que redundará en unas frecuencias de reloj más estables.
Además, la frecuencia “base” es la frecuencia a la que se afirma funcionaran todos los núcleos mientras que la “turbo “o máxima solo se alcanzará dependiendo de cuantos núcleos estén funcionando, normalmente con uno o dos núcleos activos, y eso, con una buena refrigeración.

En este punto añadiré que deberemos fijarnos en la potencia de diseño térmico del procesador (TDP), este dato nos indicará la cantidad máxima de calor disipado por la CPU, medido en vatios, en una situación de uso intenso. Gracias a este dato podremos elegir la refrigeración perfecta para la CPU, es decir un TDP de 105W requerirá como mínimo una refrigeración de 105W, para que pueda funcionar a las frecuencias indicadas por el fabricante y con ello también conseguiremos que la CPU se mantenga por debajo de la temperatura denominada t-junction a la cual los procesadores dejan de funcionar o activan mecanismos de autoprotección.

Como decimos, la frecuencia de reloj del procesador sería el factor determinante para evaluar el rendimiento de una CPU si todos los demás fuesen iguales, lógicamente, pero esto casi nunca ocurre. Por ello, para decidirnos por uno u otro tendremos que considerar los otros dos factores indicados anteriormente y luego todos ellos conjuntamente.

Instrucciones por ciclo (IPC).

Las instrucciones por ciclo o IPC indican la cantidad de instrucciones que un procesador puede procesar en cada ciclo de reloj por lo que cuanto mayor sea, más potente será el procesador.

Sin embargo, aun siendo importante, el número de instrucciones procesadas en la cpu no es un valor constante, ya que depende de la arquitectura del procesador, de la planificación que hayamos realizado de todo el sistema informático, de lo que hayamos previsto como sistema de almacenamiento en disco y las capacidades y el rendimiento de otros dispositivos conectados, la eficiencia del sistema operativo y, por último, del software que esté ejecutando.
Es decir, ya tendremos que empezar, en la elección del procesador, a pensar en una estrategia global para elegir el resto de los componentes del PC, buscando ese equilibrio que haga que todo funcione como una orquesta bien afinada.
De todas formas y retomando los factores de los que depende el IPC, los mayores incrementos que se consiguen en el IPC, en algunos casos próximos al 40%, se producen cuando los ingenieros diseñan una evolución en la arquitectura del procesador. Por tanto, entre generación anterior de mayor frecuencia y ultima generación con menor frecuencia, siempre será aconsejable esta última opción frente a la primera.

Cantidad de núcleos.

Si por último nos centramos en el número de núcleos del procesador, parece claro que cuanto mayor sea el número de núcleos de la CPU más nos ayudaran con cargas de trabajo elevadas y que inicialmente consumen mucho tiempo, como por ejemplo en trabajos de edición y codificación de video.
Por tanto y teniendo en cuenta lo anterior si nuestra intención es construir un pc gaming daremos más peso a la frecuencia de reloj frente al número de núcleos ya que en los videojuegos lo que predomina son tareas sencillas o comunes, por lo que una frecuencia más alta acelera este tipo de ejecuciones. Actualmente el mayor peso de los videojuegos se da en la carga y representación de texturas, donde juegos de alto nivel tienen unas exigencias importantes, por ello no recomendamos comprar procesadores de menos de 4 núcleos, al menos. Y con la llegada del Ray-tracing, y por supuesto, siempre que te sea posible dentro de tu presupuesto, será preferible el procesador de mas núcleos frente al de menos.

Los procesadores que tenemos en el mercado actual, tanto de Intel como de AMD tienen 2 threads por núcleo físico, o lo que es lo mismo, cada núcleo físico se “divide” en dos núcleos lógicos.
Intel, a diferencia de AMD, que no lo ha hecho, le ha puesto un nombre y lo llama HyperThreading. Pero en ambos casos estamos hablando de la misma tecnología.

Otros factores a considerar.

Ancho de banda

Otro factor que hemos de tener en cuenta es el ancho de banda puesto que el procesador ha de estar continuamente en comunicación con la memoria RAM y E/S, haciendo gran cantidad de operaciones de lectura y escritura para procesar todo el código que se esté ejecutando. Y ese es un factor importante en los videojuegos ya que necesitan un buen ancho de banda para mostrarse con soltura.
Aquí nos encontramos con una pequeña paradoja, mientras que los procesadores de AMD, en la gran mayoría de los casos, han conseguido un mejor ancho de banda que los de Intel, en una comparativa dentro del mundo de los videojuegos AMD sale peor parada, por el simple hecho de que los diseñadores de videojuegos siempre habían optimizado sus actualizaciones de software para la plataforma Intel. Sin embargo, tras la llegada de AMD Ryzen con Zen + y Zen 2 y su éxito de ventas, aumentando de forma exponencial su cuota de mercado, muchos diseñadores están volviendo su mirada hacia AMD realizando actualizaciones de sus videojuegos específicamente para esta plataforma. Con lo cual es cuestión de tiempo que AMD salve esta paradoja.

Intel vs AMD ventas

Actualmente tanto AMD, la pionera, como Intel, integran un controlador de memoria dentro del procesador, lo que hace que aumente el rendimiento en los accesos de memoria. La mejor manera de sacar todo el provecho de ello y que no haya problemas de rendimiento es elegir el procesador con mayor ancho de banda y combinarlo con la elección de una memoria ram que tenga una frecuencia siempre por encima de la frecuencia de stock del controlador integrado y que sea de la menor latencia posible.

Número de líneas PCIe

Otro aspecto a tener en cuenta en relación con el ancho de banda es el número de líneas PCIe así como la versión PCIe soportada, v3.0 o v4.0, siendo preferible, lógicamente, esta última ya que dobla la tasa de transferencia frente a la versión v3.0.De igual forma deberemos elegir aquellos procesadores con mayor número de líneas PCIe, o al menos ser conscientes de cuantas tenemos disponibles y de si vamos a instalar una o varias tarjetas gráficas (SLI), uno o varios discos duros SSD, ya que todos ellos van a utilizar estas líneas PCIe.
La memoria Cache:
Otro aspecto a considerar es la memoria cache, es la propia memoria localizada en el procesador, muy pequeña y muy rápida, que se utiliza para almacenar los datos e instrucciones recurrentes que provienen de la memoria ram, consiguiendo mejorar la velocidad de acceso a dichos datos.
Procuraremos un procesador con la mayor L1-L2-L3 memoria cache, aunque ni esto es un dogma ya que podemos encontrarnos con un procesador con una arquitectura de una generación más reciente con menor memoria cache y mejor rendimiento que otra arquitectura más antigua con mayor memoria cache y peor rendimiento. Así que, como ya te imaginaras este no es un factor que incline la balanza en la elección, hemos visto ya otros factores mucho más importantes.

Últimos consejos

A partir de todo lo que hemos comentado y sin olvidarnos del precio, y la ratio calidad/precio vamos a seleccionar y analizar de entre los procesadores que tenemos en el mercado actual, al mismo tiempo que tenemos en cuenta dos consejos más:

• Preparemos el gasto en nuestro procesador pensando en el presupuesto global, de manera que no unamos un gran procesador con un almacenamiento, unas memorias ram y/o una tarjeta gráfica de baja calidad. Pensemos en hacer un proyecto homogéneo
• Tengamos en cuenta que el overclocking no es para todo el mundo, por eso para obtener altas frecuencias de reloj en el procesador quizás sea mejor invertir en un procesador de calidad con el que además nos ahorraremos tempranas actualizaciones de hardware
• El primer dígito de los cuatro que vemos en la numeración del procesador se corresponde con la generación de la CPU, así Intel Core i7-9700K corresponde a la novena generación de Intel Core mientras que Ryzen 7 3700X pertenece a la generación Ryzen 3000.Es conveniente siempre, si es posible, adquirir un procesador de la última generación, aunque podamos encontrar en el mercado CPUs de generaciones anteriores, el ahorro puede no ser significativo frente a los avances en rendimiento y calidad, y de igual forma nos evitamos problemas de actualizaciones de bios o incluso, en Intel principalmente, tener que plantearse una renovación también de placa base en un cambio de generación de procesador.
• En cuanto al resto de los números que aparecen como identificativos de la CPU simplemente se corresponden con diferentes modelos dentro de esa línea, en los cuales un número superior representa procesadores con más cantidad de núcleos o que alcanzan una mayor frecuencia de reloj, desembocando todo ello en un mayor rendimiento del procesador. También podemos encontrarnos con una «K» al final de la numeración en una CPU de Intel y significa que ese modelo de procesador está desbloqueado para el overclocking. A diferencia de todos los procesadores Ryzen de AMD que son desbloqueados para overclocking y por tanto no los encontraremos con esa terminación, ya que no es necesaria. Lo que si encontraremos en los procesadores de AMD es una X al final de la numeración del modelo y esto significa que ese procesador alcanza velocidades de reloj más altas.

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